Scroll Top

Panadería Alsacia

Banner redesMesa de trabajo 1

Si existe un negocio que crece en paralelo con la ciudad de Pasto, es la panadería Alsacia. La mayoría de pastusos conoce muy bien su ubicación, que frecuentemente es usada como punto de referencia. No en vano, sigue siendo un icono gastronómico de la ciudad desde 1944.

Panadería la Alsacia, fiel a sus tradiciones, aún conserva sus viejas recetas y procedimientos hechos a mano, lo que en primera instancia la aleja de la competida carrera por llegar primero al consumidor final. Sin embargo, mantiene la gracia de sus clientes, quienes, lejos de ver esto como una debilidad, la favorecen ante la competencia.

Su modelo de producción, junto a sus grandes máquinas, no está en sintonía con las nuevas tendencias de portabilidad y manualidad presentes en el mercado culinario. Por esto, donde otras fallan por sobrecarga de producción, la maquinaria grande y antigua de la Alsacia demuestra su verdadero poder y fuerza en las jornadas de mayor productividad. Evitando demoras y retrasos que le significan una mayor rentabilidad a futuro.

La Alsacia mantiene la fuerza, el dominio y el reconocimiento en una ciudad que transita continuamente por cambios culturales y gastronómicos. Su éxito, que está rodeado de acertadas decisiones administrativas y de mercadeo, se complementa acertadamente con un equipo de trabajo inseparable e incondicional que, bajo el liderazgo de Don Luis, ha encontrado la fórmula perfecta para quedarse en la memoria del público y marcar la diferencia.

Queda claro, cuando se habla con Don Luis, que él conoce su negocio, que su experiencia no es improvisada, sino el resultado de años de probar fórmulas de aciertos y rechazos que lo han fortalecido hasta el punto de convertirlo en el gran empresario que hoy tiene la ciudad. Él, más que nadie, entiende que al estar al frente de un negocio no hay horas laborales fijas, hay pocos días de descanso y son más los dolores de cabeza que las alegrías. Pero el amor por su trabajo y el continuar el legado de su familia le dan la tenacidad e ímpetu necesarios para resistir y prolongar su larga vida comercial.

La Alsacia es el punto de encuentro inexcusable. Don Luis resignificó la experiencia de tomar un vaso de avena y lo transformó como punto de confluencia y camaradería. Una invitación como testimonio de cariño, apego o amor. No había mejor plan que encontrarse en la cuadra de la 14, recibir su vasito desechable de avena y quedarse parado al lado de la puerta charlando con los amigos. (**Bueno, ese era el plan en los años 90).

Ahora el público apetece un sitio de encuentro más formal, un café decorado adecuadamente para sostener las charlas triviales de la vida cotidiana. Y es así como nace Alsacia Café, un lugar adaptado a las costumbres modernas de las relaciones sociales, pero que mantiene la esencia en sus recetas longevas que esconden ese íntimo y atesorado secreto.

La Alsacia son las dos vertientes, los dos caminos. Una tradición para los de calle, para los que transitan, para los que quieren su vaso de avena para continuar su viaje. Y los otros que quieren compartir la experiencia de un lugar que se siente como la casa, con ese olor materno de quien nos espera para charlar a las cuatro de la tarde con una taza caliente de café recién preparado.

GALERÍA FOTOGRÁFICA

UBICACIÓN

Comentarios (1)

Gracias por hacer estos reportajes con una empresa que lleva tantos años en la ciudad!

Dejar un comentario